jueves, 26 de febrero de 2009

Más allá del dolor (parte final)

El perdón es la llave de la libertad

¿Prefieres tener razón o ser feliz?, suelo preguntar a mis clientes. Todos tenemos opiniones sobre quién tiene razón y quién está equivocado, según nuestra propia forma de entender las cosas; y todos podemos encontrar razones que justifiquen nuestra opinión y nuestros sentimientos. Deseamos castigar a otras personas por lo que nos han hecho. Sien embargo, somos nosotros quienes “pasamos la película” una y otra vez en nuestra mente. Es tonto castigarnos ahora por el daño que alguien nos hizo en el pasado.
Para liberar y dejar atrás el pasado es preciso estar dispuesto a perdonar, aun cuando no sepamos cómo hacerlo. Perdonar significa renunciar a nuestros sentimientos dolorosos y sencillamente dejar que lo que los provocó se marche. Un estado de no perdón efectivamente destruye algo dentro de nosotros.

Sea cual fuere la senda espiritual que sigues, lo normal es que descubras que el perdón es un asunto importantísimo en cualquier momento, pero sobre todo cuando hay una enfermedad. Cuando estamos enfermos es preciso que observemos lo que nos rodea y veamos qué necesitamos perdonar. Generalmente sucede que aquella persona a la que pensamos que jamás vamos a perdonar es precisamente la que más necesitamos perdonar. No perdonar a una persona no le causa el menor daño a ella, pero a nosotros nos provoca estragos. El problema no es de ella. El problema es nuestro.
Los rencores y heridas que nos duelen tienen mucho que ver con perdonarnos a nosotros mismos, no a otra persona. Afirma que estás totalmente dispuesto a perdonarte: “Estoy dispuesto a liberarme del pasado. Estoy dispuesto a perdonar a todos aquellos que alguna vez me hicieron daño, y me perdono por haber dañado a otros”. Si piensas en alguien que te hizo daño en algún momento de tu vida, bendice a esa persona con amor y libérala. Después, desecha el pensamiento.
Yo no estaría aquí ahora si no hubiera perdonado a las personas que me hicieron daño. No deseo castigarme en el presente por lo que ellas me hicieron en el pasado. No quiero decir que lograrlo haya sido fácil. Sólo que ahora puedo mirar hacia atrás y decir: “Ah, sí, eso es algo que sucedió”. Pero ya no vivo allí. Y no es lo mismo que justificar o excusar su comportamiento.
Si te sientes estafado o timado por alguien, has de saber que nadie puede quitarte nada que sea tuyo por derecho. Si te pertenece, volverá a ti en el momento oportuno. Si algo no retorna, eso quiere decir que no había de volver. Acéptalo y continúa con tu vida.
Para ser libre es preciso abandonar el resentimiento que clama justicia y superar los sentimientos de autocompasión.
Cuando sufres un ataque de autocompasión, te conviertes en esa persona desamparada que no tiene ningún poder. Para tener poder es preciso estar con los pies apoyados en el suelo y asumir la responsabilidad.

Tómate un momento, cierra los ojos e imagínate un hermoso riachuelo que pasa junto a ti. Coge la vieja experiencia dolorosa, la herida, la falta de perdón y lánzalo todo al riachuelo. Observa cómo comienza a disolverse totalmente. Haz esto lo más a menudo que puedas. 
Ha llegado el momento de la compasión y la curación. Entra en tu interior y comunícate con esa parte tuya que sabe curar. Eres increíblemente competente. Estás dispuesto a avanzar hacia nuevos planos para descubrir aptitudes de las cuales ni siquiera tenías conciencia, no sólo para curar la enfermedad o mal-estar, sino también para sanarte a ti mismo en todos los aspectos posibles, para hacerte íntegro en el sentido más profundo de la palabra, para aceptar cada parte de ti mismo y cada experiencia que hayas tenido, y para saber que todo esto forma parte de la trama de tu vida en estos momentos.
Me encanta el libro de Emmanuel. Hay un párrafo que contiene un buen mensaje:

-¿Cómo se experimentan circunstancias dolorosas sin amargarse por ellas? – le preguntan a Emmanuel. 
- Tomándolas como enseñanzas y no como castigos – contesta Emmanuel-. Confiad en la vida, amigos míos. Por muy lejos que os parezca que os lleva, ese viaje es necesario. Habéis venido a cruzar un amplio terreno de experiencia con el fin de verificar dónde está la verdad y dónde está vuestra tergiversación de la verdad. Entonces seréis capaces de volver a vuestro hogar, a vuestro yo espiritual, renovados y más sabios.

Ojalá pudiéramos comprender que todos nuestros supuestos problemas son sólo oportunidades para que crezcamos y cambiemos, y que la mayoría de ellos proceden de las vibraciones que hemos estado emitiendo. Lo único que necesitamos hacer es cambiar nuestra forma de pensar, y estar dispuestos a disolver el rencor y a perdonar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Más allá del dolor ( 1ra. parte)

Este artículo es la transcripción de unos de los capítulos del libro "El Poder está Dentro de Ti" de la autora Louise L. Hay. Ustedes sabrán que es lo que pueden rescatar de este texto con el fin de que nos ayude en este proceso de duelo que nos encontramos.

Más allá del dolor

Somos muchísimos más que nuestro cuerpo y nuestra personalidad. El espíritu interior es siempre hermoso y digno de amor, por mucho que pueda cambiar nuestra apariencia externa.

El dolor de la muerte

Es fabuloso ser positivo. También es fabuloso reconocer lo que se siente. La naturaleza nos ha dado sentimientos para pasar por ciertas experiencias; negarlos causa más dolor. La muerte no es un fracaso, recuérdalo. Todos morimos, la muerte forma parte del proceso de la vida.
Cuando muere un ser querido, el proceso de aflicción dura como mínimo un año. Por lo tanto, tómate ese tiempo. Es muy difícil pasar por todos esos días de fiesta, las diferentes estaciones, las fechas especiales: los cumpleaños, el aniversario de boda, Navidad, etcétera, de modo que sé muy cariñoso contigo mismo y date permiso para afligirte y llorar. No hay ninguna regla para hacerlo, no te impongas ninguna.
También es correcto enfadarse y ponerse histérico cuando alguien se muere. No se puede simular que no duele. 
Es necesario dar salida a los sentimientos. Permítete llorar. Mírate al espejo y gime: “No es justo”, o lo que sea que sientas. Déjalo salir, lo repito, de lo contario, te crearás problemas en tu cuerpo. Cuida de ti mismo lo mejor posible, ya sé que no es fácil, pero hazlo.
Los que trabajamos con personas enferma de sida nos encontramos con que este proceso de aflicción se hace continuo. Lo mismo ocurre en tiempo de guerra. Hay demasiadas muertes para que nuestra sensibilidad pueda con ellos. Cuando todo esto me supera, acudo a personas muy amigas y me desahogo en arranques de histeria. Fue mucho más fácil cuando murió mi madre. Pensé que era el final natural de su ciclo de noventa años. Aunque sentí su muerte y lloré, no sentí la rabia y el furor que provocan la injusticia y la importunidad de la muerte de una persona joven. Las guerras y las epidemias producen una enorme frustración por su aparente injusticia.


Aunque el desahogo de la aflicción lleva su tiempo, a veces uno se siente como si estuviera en un pozo sin fondo, Si continúas con tu aflicción pasados unos años, eso quiere decir que te estás revolcando en ella. Es necesario que perdones y liberes a la otra persona, así como a ti mismo. Es bueno recordar que no perdemos a nadie cuando muere alguien, puesto que esa persona jamás nos perteneció. 
Si te resulta muy difícil superarlo, puedes hacer varias cosas. Antes que nada, te sugiero que medites en la persona que se ha ido. Fuera lo que fuese que esta persona creyera o hiciera cuando estaba viva, en el momento en que deja el planeta, se levanta un velo y ella ve la vida con mucha claridad y nitidez. De modo que las personas que han muerto ya no tienen los temores ni las creencias que tenían cuando estaban aquí. Si estás sufriendo mucho por la muerte de un ser querido, probablemente te dirá que no te preocupes porque todo está bien. En tu meditación pídele que te ayude a pasar este período y dile que le amas.
No te juzgues por no haber estado con esa persona o no haber hecho lo suficiente por ella cuando estaba viva. Eso sólo aumenta la culpa y la pena. Algunas personas utilizan el tiempo de duelo como excusa para no continuar con su propia vida… y a veces les gustaría dejar el planeta también. La muerte de alguien a quien conocemos y amamos puede, asimismo, hacer aflorar nuestro propio miedo a la muerte.
Emplea el tiempo de duelo en hacer tu trabajo interior para liberar cosas que tienes dentro. La muerte de un ser querido hace aflorar mucha tristeza. Permítete sentirla. Necesitas llegar a un punto en donde te sientas lo suficientemente seguro para dejar aparecer viejos dolores. Si te permites dos o tres días de llanto, desaparecerá parte de tu tristeza y tu sentimiento de culpa. Si lo necesitas, busca un buen terapeuta o un grupo que te ayude a sentirte lo suficientemente a salvo para sacar fuera esas emociones. Otras sugerencias es hacer afirmaciones como “Te amo y te dejo libre. Tú estás libre y yo estoy libre”.

En uno de mis talleres había una mujer que tenía mucha dificultad para dejar salir la rabia que sentía contra una tía que estaba muy enferma. Le aterraba pensar que su tía se iba a morir y ella no sería capaz de comunicarle lo que realmente sentía respecto al pasado. No deseaba hablar con ella porque se sentía ahogada, bloqueada interiormente. Le sugerí que acudiera a un terapeuta porque en su caso el trabajo individual le iba a ser de mucha utilidad. Cuando estamos atascados en algún aspecto, pedir ayuda es un acto de amor por nosotros mismos.
Hay muchas clases de terapeutas en todas partes que tienen experiencia en estas situaciones. No es necesario que vayas durante mucho tiempo, unas pocas sesiones son suficientes para superar el período difícil. También hay grupos de apoyo para estos casos. Podría resultarte útil acudir a uno de ellos porque te ayudarían a superar tu pena.



Comprender nuestro dolor

Muchas personas viven cotidianamente con un dolor continuo. Puede tratarse de una parte pequeña y sin trascendencia en su vida, o puede constituir una parte importante e insoportable de ella. Pero ¿qué es el dolor? Muchos estamos de acuerdo en que es algo de lo que nos gustaría vernos libres. Veamos qué podemos aprender de él. ¿De dónde procede? ¿Qué trata de decirnos?
El diccionario define el dolor como “una sensación desagradable o molesta debida a un daño o trastorno corporal”. Otra definición es “sufrimiento o tormento mental o emocional”. Ya que el dolor es una manifestación de mal-estar mental y físico, es evidente que tanto la mente como el cuerpo son susceptibles de sufrirlo.
No hace mucho fui testigo de un maravilloso ejemplo que ilustra este punto. Estaba observando a dos niñas que jugaban en el parque. La primera levantó la mano para darle una juguetona palmada en el brazo a su amiguita. Antes de que la tocara, la otra exclamó: ¡Ay!. “¿Por qué gritas si aún no te he tocado?”, dijo la primera mirándola. A lo cual la otra contestó rápidamente:”Ah, es que yo sabía que me iba a doler”. En este ejemplo el dolor mental fue imaginarse o suponer el dolor físico.


El dolor nos llega de muchas formas: un arañazo, un chichón, una magulladura; mal-estar, dormir mal, una amenaza, un nudo en el estómago, una sensación de entumecimiento en el brazo o la pierna… A veces duele mucho, a veces sólo un poco, pero lo sentimos, sabemos que está ahí. En la mayoría de los casos el dolor intenta decirnos algo. A veces, el mensaje es evidente, muy claro. La acidez del estómago que se experimenta los días laborables pero no los fines de semana puede ser indicio de que necesitamos cambiar de trabajo. Muchos conocemos muy bien el significado del dolor que se sufre después de una noche en que hemos bebido en exceso. 
Sea cual fuere el mensaje, debemos recordar que el cuerpo humano es una maquinaria maravillosamente construida. Cuando hay problemas nos informa de ello, pero sólo si estamos dispuestos a escuchar. Por desgracia, muchas personas no se toman el tiempo necesario para escuchar a su cuerpo. 
En realidad, el dolor es el último recurso del cuerpo para decirnos que algo va mal en nuestra vida. Nos hemos despistado o perdido en algún lugar. Le hagamos lo que le hagamos, el cuerpo siempre anhela una salud óptima. Pero si lo maltratamos, contribuimos a nuestra enfermedad o mal-estar.
¿Qué hacemos cuando sentimos la primera sensación de dolor? Generalmente corremos al botiquín o a la farmacia y nos tomamos una píldora o una cápsula. Lo que le decimos así al cuerpo es: “calla, no deseo escucharte”. Entonces él se callará durante un tiempo, y después volverán los dolores, esta vez algo más fuerte. Entonces tal vez vayamos al médico para que nos recete algo: pastillas, inyecciones o cualquier otra cosa. En algún momento tenemos que prestar atención a nuestro cuerpo para ver qué pasa, porque muy bien podría ser que tuviéramos alguna enfermedad ya avanzada. Incluso en este caso, muchas personas prefieren seguir con el papel de víctimas y se resisten a escuchar. Otras abren los ojos a lo que sucede y se muestran dispuestas a hacer cambios. Todo está bien. Cada cual aprende de diferente manera.
Las respuestas pueden ser tan sencillas como procurarse una buena noche de sueño, o no salir siete noches por semana, o no excederse en el trabajo. Permítete escuchar a tu cuerpo porque él si desea ponerse bien. Tu cuerpo quiere estar sano, y tú puedes colaborar con él.

Cuando siento un dolor o una molestia, me quedo en silencio. Sé que mi Poder Superior me hará saber qué necesito cambiar en mi vida para estar libre de enfermedades. En estos momentos de silencio imagino o visualizo los escenarios naturales más perfectos, con mis flores preferidas, que me rodean en abundancia. Puedo sentir y oler la dulce y tibia brisa que sopla y roza mi cara. Me concentro en relajar todos los músculos de mi cuerpo.
Cuando noto que he llegado a un estado de relajación total, sencillamente le pregunto a mi Sabiduría Interior: “¿de qué forma estoy contribuyendo a este problema? ¿Qué es lo que necesito saber? ¿Qué aspectos de mi vida necesitan un cambio?”. Entonces dejo que me lleguen las respuestas. 
Es posible que no lleguen en este mismo momento, pero sé que pronto se me revelarán. Sé que cualesquiera sean los cambios necesarios, serán los correctos para mí y que estaré completamente a salvo sea lo que sea que se despliegue ante mí.
A veces uno se pregunta cómo va a realizar tales cambios. ¿Cómo voy a vivir?, ¿Qué pasará con mis hijos?, ¿cómo voy a pagar mis deudas?” lo repito, confía en que tu Poder Superior te va a enseñar los medios para vivir una vida llena de abundancia y libre de dolor.
También te sugiero que efectúes los cambios paso a paso. Lao-Tse dijo: “El viaje más largo comienza con un paso”. Un pasito más otro pueden significar progresos importantes. Una vez que comiences a llevar a cabo tus cambios, recuerda por favor que el dolor no desaparece de la noche a la mañana, aunque bien podría ser que sí. Ha llevado su tiempo que aflora a la superficie, por lo tanto es posible que también lleve su tiempo darse cuenta de que ya no se lo necesita. Sé amable contigo mismo. No midas tus progresos por los de otra persona. Eres único y tienes tu propia manera de manejar la vida. Deposita tu confianza en tu Yo Superior para librarte de todo dolor físico o emocional.




Resignación y aceptación es lo mismo?

En la última reunión del grupo,  una mamá preguntó si resignación y aceptación era lo mismo, es claro que en nuestro dolor y más en aquellos papis que hemos comenzado hace muy poco tiempo a transitar nuestro duelo por la partida de nuestros hijos, es como que aún nos cuesta distinguir con claridad la diferencia entre estas dos palabras. Por eso es que me tomé el trabajo de buscar en el diccionario ambos vocablos y la acepción de cada una de ellas, constatando lo siguiente: "ACEPTACION: acción y efecto de aceptar"; esto no aclaraba mis dudas así que busque "ACEPTAR: 1. Recibir uno, voluntariamente, lo que se le da, ofrece o encarga: aceptar un regalo, una invitación. 2. Aprobar, dar por bueno.

Ya sabía lo que era "aceptar", pero esto no concuerda realmente con lo que yo siento animicamente, así que busqué "RESIGNACION: Acción de resignar o resignarse. 2. Paciencia o conformidad en las dificultades o adversidades", y claro ahí nomás estaba "RESIGNARSE: conformarse ante un acontecimiento que no puede remediarse, generalmente una desgracia, contrariedad, etc.". Esta definición se acercaba más a lo que yo siento, pero mi voz interior me decía otra cosa, asociaba la resignación al abandono, a la derrota, al ya no me importa más nada y claro yo no puedo atribuirle todo eso a la muerte de mi hijo, es como que lo estaba transformando en el verdugo de mi vida y eso no es así, el durante su paso por esta vida fue mi inspiración de amor y ahora lo es más todavía, así que también rechazé esta palabra.

Pero no podía quedarme con la duda, así que recurrí a la tecnología me conecté a internet y mediante un buscador logré encontrar este artículo que realmente sí define lo que yo siento y comparto con ustedes:

No es lo mismo resignación que aceptación. Algunas veces las circunstancias que nos tocan vivir como por ejemplo enfermedades, fracaso en una empresa, etc., nos permite comprender y experimentar el verdadero significado y diferencias que tienen las palabras Aceptación y Resignación. 

Quiero compartir con uds., lo que he aprendido y lo que aún estoy aprendiendo. Solo el tiempo y los resultados de esta experiencia hablarán cuanto he crecido a través de ella. 

El diccionario de la Real Academia Española dice que:

Aceptar es: 1- Recibir voluntariamente lo que se le da. 2- Aprobar, dar por bueno

Resignarse es: Conformarse, someterse, entregar su voluntad, condescender.

 La aceptación profunda de la realidad que nos toque vivir, llámese enfermedad, o fracaso, etc., debe llevarnos a meditar, reflexionar y razonar la situación que estamos viviendo para que a través del razonamiento comprendamos que hay varias acciones que aun podemos realizar. Si el análisis de estas acciones es realizado en forma positiva, los resultados te mostrarán que lo has hecho bien. Ahora si el análisis es hecho con una mentalidad negativa, el resultado será obviamente negativo y no nos permitirá comprender, y por tanto aceptar lo que estamos viviendo y terminaremos resignándonos. La aceptación y la comprensión nos lleva a utilizar todo con un fin de crecimiento, no hay derrota, tan solo una batalla perdida de la que hay mucho que aprender.

 Aceptación significa también que cuando haya momentos difíciles en tu vida, sabrás hallar el amparo y el consuelo para aliviar tus pesares. La aceptación surge de comprender que cualquier circunstancia que estamos viviendo sin excepción cumple un propósito. De nosotros depende el resultado, ¿Estamos dispuestos a dar la lucha? ¿Estamos dispuestos a trabajar hasta alcanzar nuestro objetivo? o simplemente nos resignaremos.

 La resignación es aceptar una derrota sin antes haber hecho todo lo que tu crees que puedes hacer para superarla y te frustras porque no se da el resultado que esperabas y te das por vencido antes de comenzar la lucha. La resignación no aporta ni comprensión, ni aceptación, es mas bien es una derrota asumida.

 La resignación siempre buscará culpables, siempre esperará que algo o alguien le traiga la solución pero sin ganarla, sin hacer nada por conquistarla y justificará siempre el resultado basándose en culpas ajenas y no asumiendo su propia responsabilidad; la resignación nos hace creer que no somos capaces de superar las circunstancias del hecho que estamos viviendo y deja en nuestras mentes una frustración constante.

 ¿Que he aprendido de todo esto? que Resignarse nos esclaviza pero que Aceptar nos libera y nos hace crecer.

 Norma Medina

martes, 24 de febrero de 2009

UN ANGEL A NUESTRO LADO

Un Angel a nuestro lado


Que siempre tengamos a nuestro Angel al lado
velando por nosotros en todo lo que hagamos
recordándonos que debemos seguir creyendo
en días más luminosos, encontrando la
forma para que nuestros deseos y sueños,
nos lleven a lugares mas bellos.
Dándonos la esperanza, que es mas confiable
que el sol, otorgándonos la fuerza de
la serenidad como guía.

Que siempre tengamos a nuestro Angel al lado,
que nos sostenga si nos caemos
estimulando nuestros sueños,
inspirándonos felicidad.
Todos los días nuestras vidas se
encuentran en permanente cambio,
las lágrimas aparecen tanto
como las sonrisas.

A lo largo de los caminos recorridos, que la
distancia no sea tan solitaria.
Que siempre aparezca el arco iris
después de la tormenta y que
siempre nos abrigue la esperanza.
Ojalà que siempre tengamos a nuestro
Angel al lado.


De la web.

lunes, 23 de febrero de 2009

Para JAVI, carta de despedida de una compañerita

Esta bella y sentida carta se la escribio Daniela, una compañerita de Javi para despedirlo.
Me la envio Paulina, su mamà.

Paulina con todo su amor le expresa desde su corazòn, a su adorado Javier...........
LA DISTACIA NO BORRARAN LO QUE SIENTO TE A VOY AMAR Y ME AMARÀS DE AQUI A LA ETERNIDAD

viernes, 20 de febrero de 2009

Se puede... se puede....

Mi modesta opinión, la única culpa que tenemos es la de sentir culpa, es así de simple... no busquen cosas complicadas, no hay culpas cada uno debe de hacer en el momento que tenga deseos lo que sienta, llámese reir, llorar, callar, hablar del hijo/a, ir o no al cementerio, recordar, ver videos, escuchar música que le gustaba, bailar,  ir al cine... se sigue viviendo por momentos mejor, otros no tanto, pensemos que los que tenemos la suerte de tener otros hijos, merecen el esfuerzo que hacemos para cada día estar mejor, por ellos y para ellos y los que no tienen, estén  mejor cada día en homenaje también a ese hijo que no está, traten de concurrir a algún grupo Renacer los hay por todo el país y Capital  y Gran Buenos Aires , el grupo en los comienzos es la familia sustituta que nos enseña a dar los primeros pasos  y también nos da fuerza para que a nuestra familia de base podamos nosotros contener y salir adelante, con amor y comprensión, SE PUEDE SE PUEDE.

maricarmen Grupo Los Robles

Esos sentimientos que no podemos dominar, es tan dificil asimilar que ya no los tenemos fisicamente, es tan duro no volverlos a ver, sentir su voz, acariciar sus rostros, mirarlos a los ojos, y saber si estan tristes, si algo los preocupa, si desbordan de felicidad… esas miradas pìcaras, esas risas a carcajadas que llenaban el hogar de felicidad, las reuniones con sus amigos, sus proyectos, sueños, sus enojos, berrinches, su desorden, el todo………

Es tan incomprensible, es como que nada tiene explicación, como querer despertar de una pesadilla, sacar esta triste película de nuestras vidas, arrancar este dolor que nos lacera el corazòn, el alma, todo nuestro ser.

Los como?, los por que?, los y si yo?……… nos golpean el corazòn, la mente buscando respuestas que sòlo el Supremo las tiene.

Y vamos buscando un sentido……….pero cuàl??? Como buscarlo??? Hay un sentido ante tal catàstrofe, tal devastación???

Es como que estamos en medio del océano, en una terrible tempestad, con los ojos vendados y nadando , si saber a donde ir, sin saber donde estamos, sin saber que hay después de que cada ola que nos azota.

Pero dicen que después de cada tempestad, de cada dolor, de cada morir en vida hay un hilo de luz, que ya no brillara con la intensidad que antes lo hacìa, pero que guiarà nuestro camino.

Tambièn hay otra LUZ, mucho mas potente, mas brillante, màs pura, mas intensa es la LUZ DE NUESTROS TESOROS, que iluminaran nuestros caminos, con esa LUZ INCONDICIONAL, como el amor que ellos, sòlo ellos supieron darnos.

Entonces como hacemos para honrar ese amor eterno, como hacemos que por ellos y para ellos nuestra vida no sea sòlo respirar?

Pienso……. Busco……..miro a mi alrededor, donde podemos poner el sello de nuestros hijos…..?

Una idea?, un pensamiento?

Creo que es dando amor, brindando dulzura, dando un abrazo, regalando una mirada de ternura, una palabra de afecto, una sonrisa, unas horas de nuestro eterno tiempo a quienes lo necesitan, y al hacerlo… colocando nuestra mano al corazòn y elevando nuestros ojos al cielo le digamos…. HIJO DE MI VIDA POR VOS Y PARA VOS BRINDO ESTE AMOR QUE ME DESBORDA QUE ES TODO TUYO….. PERO AHORA LO COMPARTIS CON LOS QUE NECESITAN.

LOS AMAMOS…………