martes, 15 de diciembre de 2009

¿Como vemos la muerte?


La humanidad a través de siglos de Pensamiento ha adquirido gran sabiduría sobre muchas materias. Ante toda duda existe una certeza para todo ser vivo: La muerte. Para algunos es el final de todo, para otros un paso o tránsito. 

Siendo una Ley Universal integrante de la Vida, y aún sabiendo que el nacimiento lleva irremediablemente a la muerte, el ser humano la huye, denigra, olvida o la niega.

Es natural que intentemos desechar todo lo que nos pueda producir daño, sin embargo negar el duelo (dolo = dolor) que produce el fallecimiento de un ser querido, es huir de una realidad que afecta de forma profunda, real y grave en todos los aspectos: físico, mental y espiritual, a los seres queridos del fallecido.

Otra cosa sería que antes de morir nos educáramos en el hecho de que la muerte es un proceso de la propia vida y la observáramos como algo natural y sin miedos, "viviendo" ese trance como deseemos, tanto por nuestras convicciones morales o espirituales.

Aún así, aunque se trate o medite sobre la muerte, suele suceder que se rechace categóricamente (...eso le pasa a otros).

Como toda causa efecto conlleva, en este caso la negación o la falta de aceptación de la realidad, producirá un gran sufrimiento.


de la web www.amad.es

jueves, 10 de diciembre de 2009

Encendido mundial de velas


El próximo domingo 13 de Diciembre de 2009, se llevará a cabo el encendido mundial de velas, convocado por la agrupación "Amigos Compasivos". Invitamos a todas aquellas personas que deseen participar de dicho evento en el monolito del grupo Renacer Rosario, ubicado en calle Santa  Fe al 3400 a partir de las 18,00 horas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Carta del Doc. Bianchi para el primer fin de año sin nuestros hijos

Por Carlos Juan Bianchi
A mis compañeros de Renacer, muy especialmente a aquellos padres que afrontaran su primer 31 de diciembre sin la presencia física de sus hijos…
La calle tiene un clima distinto, la gente se atarea preparando las celebraciones. Papa Noel esta plantado en las vidrieras, cerca de un árbol navideño, al lado de un turrón, junto a un rollo de papeles para envolver regalos y las tarjetas que auguran felicidad a sus destinatarios. Se escucha un villancico, la vida continua….
Que sucede? Ignoran nuestro dolor? No conocen la existencia de Renacer? No saben que este año ( y muchos de ellos son nuestros amigos, nuestros parientes) no hay nada que celebrar?
No te enojes, no te sientas impotente, no te montes en tu bronca, simplemente ellos tienen la fortuna de no conocer la dolorosa experiencia que vos y yo compartimos. Respetan nuestra pena, pero no saben a ciencia cierta que hacer para ayudarnos, somos nosotros, entonces los que debemos comprenderlos.
El camino del duelo esta poblado de primeras veces, y en vísperas de este primer fin de año debes tomar una difícil decisión, como y con quien pasarlo.
Tal vez tu impulso inicial sea aislarte, meterte en un pozo buscar pastillas que te permitan dormir las fiestas y despertar en enero. Eso (y la experiencia de los que tienen duelos mas lejanos lo pueden corroborar) no le ha servido a nadie.
Debes afrontar. Como? Con valores de actitud como propone la logoterapia. Que son los valores de actitud?, simplemente las actitudes positivas, las que apuntan a la vida. Tratar de superar tu dolor egoísta y solitario, levantar la mirada hacia los seres queridos que felizmente están a tu lado. Ellos necesitan de tu presencia para compartir contigo su nostalgia y su dolor, no quieren una fiesta, desde ya, pero si quieren estrechar filas para poder afrontar juntos estas fechas.
Si no lo haces, no podrás dejar atrás esta primera vez, y el almanaque, implacable, en doce meses volverá a plantearte esta difícil pregunta. No postergues, alguna vez, deberás dejar el pozo y salir de el para poder decirle si a la vida, a pesar de todo.
No desaproveches esta oportunidad, no te dejes manejar por tu ansiedad anticipatoria, ese sentimiento que nos invade en las vísperas de los acontecimientos difíciles llenándonos de expectativas catastróficas, estoy convencido de que si logras mostrarte con actitudes positivas el hecho será menos doloroso de lo que imaginas.
Otra sugerencia que me permito hacerte es que intentes compartir el momento, además de con tus seres queridos, con algunos integrantes de la familia Renacer. Son ellos, y sobre todo al iniciar el camino del duelo, quienes mejor acompañan nuestras vivencias, venimos del mismo lugar, no necesitamos explicarnos nada, y es con ellos, con quien podemos compartir una copa, una lágrima o una sonrisa.
Hace cuatro años, Cuando tal vez tu preparabas con alegría tus fiestas , yo afrontaba mi primer fin de año sin Martín.. estaba en un pozo similar al tuyo, o el mismo pozo, me hubiera gustado recibir una carta, me hubiera servido. Por eso es que hoy te escribo.
Tal vez el año próximo, cuando saliendo de tu protagonismo aflore tu necesidad de dar, te surja el impulso de escribir una carta similar para nuevos compañeros que lamentablemente conoceremos, compañeros que hoy estarán quizás preparando alegremente sus fiestas.
Ya lo ves, la vida continua, y en este tiempo circular los ciclos se repiten.
Ya comienza la ajena algarabía, alzo mi copa, te miro a los ojos, brindo contigo,
En silencio, brindemos por ellos.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Apoyo para sobrevivir cuando tu hijo se ha suicidado.


  Una institución norteamericana que apoya en un programa nacional a padres que han perdido  a sus hijos ha  elaborado una breve guía para ser utilizada como documento de trabajo en los grupos de autoayuda en los casos de padres cuyos hijos se hayan quitado la vida.. Hemos tomado esa guía y, con algunas adaptaciones de lenguaje y de concepto y comentarios adicionales la presentamos al grupo como documento de trabajo.
(Daniel y Gabriela Vítolo )

1.- QUE DEBERÍAS SABER RESPECTO DEL SUICIDIO

* El acto definitivo  por el cual una persona se quita la propia  vida nunca puede ser completamente predictible para ninguna persona , hasta que sucede.

* Algunas personas pueden exteriorizar ciertos signos, comportamientos, o  ideas que constituyen advertencias reveladoras respecto a sus intenciones. Sin embargo, dichos signos pueden se tan imprecisos o codificados , que inclusive ara un consultor con experiencia, o un profesional entrenado, pueden pasar inadvertidos.

* La mayoría de los suicidios son reacciones frente a intensos sentimientos de soledad, crisis existencial o económica, desesperación, angustia, temor, la perspectiva de un futuro incierto y aciago, y depresión. Puede parecer-muchas veces-que la causa o el motivo determinante es una situación no grave, o un incidente menor. Pero la causa verdadera es el conflicto interno, y la desesperación,  que en la generalidad de los casos es insondable.

* Muchos padres han tenido la experiencia- en algunos casos- de la frustración creada por años de internaciones y hospitalizaciones, tratamientos médicos y asunción de responsabilidades. Esta realidad puede verse agravada por las dificultades propias de vivir con una persona que está constantemente bajo procesos de depresión.

* El suicidio de personas jóvenes (entre 15 y 24 años) ha crecido más de un 300% desde 1950.

* En los Estados Unidos solamente, se producen cerca de 35.000 suicidios por año, de los cuales 5,000 corresponden a jóvenes entre 15 y 24 años. Igualmente se registran anualmente más de 250.000 intentos de suicidio.

* También en Argentina  ha crecido notablemente el índice de suicidios, y  el que involucra a personas jóvenes. Hace 25años de cada 10 suicidas, uno tenía menos de 18 años. En 1993 de cada cuatro suicidios uno es protagonizado por un menor de 18 años.

2.- DESPUÉS DEL SUICIDIO

    

      * La negación de la realidad, y sentimientos de shock, culpabilidad, rebelón, injusticia, ofensa y depresión son parte de una conducta normal, como reacción frente al dolor que produce la muerte de un hijo. Conocer que tu amor por él no fue suficiente para salvar su vida, puede presentarte sentimientos de impotencia o de fracaso. Sin embargo advierte que, como padre, tu le diste a tu hijo su humanidad con todo lo que ello implica- elementos positivos y negativos- y lo que él hizo con esos elementos fue, en principio, su propia decisión,

* Interpretaciones culturales y religiosas del pasado, y las calificaciones y connotaciones sociales que se otorgan a tales interpretaciones son parte del “estigma” asociado al suicidio. Es importante que enfrentes la palabra suicidio. Enfrentarla te parece hoy más difícil de lo que realmente debería  ser. No te angusties; ello llevará tiempo. Mientras tanto, en lugar de concentrarte en todo aquello que rodea  al “estigma” del “suicidio“, concéntrate en tu propia curación y supervivencia.

* Es fácil y hasta natural que te inclines a sentirte responsable de la decisión de tu hijo, o que responsabilices a tu cónyuge, o a otras personas por ello; pero hacer esto suele ser contraproducente y no ayuda a nadie . Evita también caer en la tentación de esforzarte en buscar una explicación de porqué tu hijo se suicidó.  Tampoco ayuda.

* El suicidio no es hereditario. Es una decisión individual, y una cuestión individual. Sin embargo recuerda que el suicidio de un miembro de la familia puede tener una profunda influencia en otros  miembros de ella.

3.- CULPABILIDAD

* Sentimientos de culpabilidad te asaltarán frecuentemente, y saldrán a la superficie siste- máticamente. Te encontrarás más seguido de lo que imaginas repitiendo la frase: “…si sólo hubiera…”. Es posible que necesites sentirte culpable por un tiempo, hasta que   comprendas y adviertas que tu no eres responsable, así como tampoco culpable de la propia decisión de tu hijo. Algunas veces es absolutamente necesario profundizar un sentimiento para poder, definitivamente  alejarte finalmente de él. Cree en ti mismo. Eres humano y , en consecuencia, admite tus limitaciones.

4.- RESENTIMIENTO

    

* Resentimiento o sentirte “dolido” o “herido ” respecto de tu hijo puede ser una parte natural del trauma, y hasta es frecuente expresar tus sentimientos más profundos de “…Cómo pudiste hacerme esto a mí y cómo pudiste hacerte esto a ti mismo…”. Intente encontrar maneras constructivas para expresar este sentimiento, dando lugar a que la cicatrización de tu herida y tu recuperación , finalmente, puedan tener lugar. Expresa tus sentimientos; permite que “saliendo” tu  sentimiento se agote; llora si quieres y deja que la herida cierre.

     

5.- ¿POR QUÉ?

* Es natural que te preguntes por qué. Y para ti es casi una necesidad. No puedes evitar formular la pregunta, aún cuando conoces que -por lo general – no hay respuestas claras. O que no las encontrarás. Es importante que aprendas a pelear con esa pregunta, y a lidiar con ella, para que finalmente puedas dejarla de lado..Continuar preguntándote “por qué” durante años, puede convertirse para ti en una “obsesión” que resultará destructiva para ti y los que te rodean.

6.- DEPRESIÓN

   * Falta de atención, incapacidad para concentrarte y sentimientos de que no tienes ya nada por que vivir pueden ser partes del proceso de duelo y tristeza. Una actividad física moderada puede ser  un medio de combatir la depresión. Permite que tu familia y tus amigos te cuiden y te brinden cariño. Tu no tienes obligación de ser fuerte. Mantente siempre en estrecho contacto con las personas que aprecias y consideras.

7.- CUESTIONES ESPIRITUALES

* Frecuentemente,  frente a la pérdida de un hijo, y especialmente en los casos de suicidio, los padres se ven sumidos en una profunda crisis de fe, y cuestionan sus creencias religiosas, o sus sentimientos respecto de Dios. El enfrentamiento de la existencia de vida después de la muerte, también es un conflicto que suele salir a la superficie. Interrogarse para determinar “Por qué Dios permitió que esto pasara” no tiene sentido, pues es una pregunta que no podemos, ni estamos en condiciones de responder: como tantas otras preguntas respecto de imperfecciones; en este mundo. Si crees en Dios , intenta rezar para legar a sentir paz interior , en lugar de buscar respuestas. Del mismo modo, es importante, y puede ayudarte, que te contactes con otros padres que han perdido hijos por suicidio, e intercambies con ellos experiencias, sentimientos, y converses sobre los aspectos espirituales de sus propias experiencias,

* Para todo aquello que concierna a las cuestiones espirituales, si eres creyente, busca alguna persona cálida, amable y que no desee juzgarte -ni a ti ni a tu hijo – que sea sacerdote o ministro de tu fe, y ábrele tu corazón.

8.- EJERCICIOS DE SUPERVIVENCIA

* En familia, hablen entre Uds., acerca de la muerte del ser querido; dialoguen sobre su pérdida y su dolor. Recuerden juntos los tiempos buenos, y los no tan buenos, Todos los miembros de la familia sufren su dolor y desarrollan su proceso de duelo de una manera propia. Traten de entender esto. Es mejor expresar los sentimientos que internalizarlos. Llorar es saludable y terapéutico.

* Puede resultarte de ayuda escribir tus propios sentimientos o escribir una carta a tu hijo muerto, expresándole todas las cosas que no pudiste o no supiste decirle antes de su muerte. Para muchas personas , es  una buena manera de decirles adiós

* Deja que los amigos te ayuden. Cuando ellos te preguntan que pueden hacer para ayudarte, no te sientas afligido por decirles realmente cuáles son tus necesidades y como pueden ayudarte. Eso también los ayudará a ellos.

* Puede ser beneficioso llegar a participar en grupos de autoayuda. A través de un accionar común con otras personas que han transitado la misma senda de tu dolor, puedes ganar comprensión de tus reacciones y aprender caminos para superar tu dolor. Busca también ayuda profesional , si ésta resultara necesaria para ti o para tu familia.

* Date tiempo, tiempo… y más tiempo. Lleva meses, inclusive años, abrir tu corazón y tu mente para llegar a superar el dolor. ELIGE  SOBREVIVIR; aunque hoy te parezca algo absurdo. Date tiempo a ti  mismo, y podrás lograrlo.

A los padres de la vida - Gladys y Edgardo

En estos días que se viven, días de fiestas, festejos, brindando por una mejor prosperidad.
Viviendo un ritmo de vida como todos los días.
Pero hay muchos padres, que no sienten esa misma alegría.
Padres que sienten que le han quitado parte de su vida.
Que les es igual el día, la noche, el verano, el invierno.
Buscando respuestas a tanto dolor.
Esas respuestas las encontramos solamente en nosotros mismos.
Somos los únicos que podemos darlas.
Desde lo mas profundo de nuestro ser, ¿qué queremos hacer?
En nuestra actitud esta la respuesta.
¿Qué debemos hacer para transformar tanto dolor en amor?
¿Cómo queremos recordar a nuestros hijos?
Nuestros hijos que fueron la fuente de nuestra alegría.
Si fueron fuente de alegría, amor en cada día.
Nosotros los papas orgullosos de ellos.
Si fueron fuente de alimentación. ¿por qué recordarlos con tanta tristeza?
La partida de nuestros hijos, si nos cambia la vida.
Nos enseña a vivir de otra manera, a pensar y actuar distinto de lo esperado.
Ver y saber que a pesar de...
Somos padres y madres que seguimos viviendo
Que tenemos que ser la presencia permanente de nuestros hijos cada 
día.
Aprender a caminar con ellos
Que sabemos que nunca se separan, que ven a través de nuestros ojos.
Por eso queridos padres que el dolor no nos derrumbe 
Que el amor este por encima de toda tristeza
De todo dolor, bronca e impotencia 
Y que cada uno brinde por su hijo a su manera, como lo sientan,
aunque hayan transcurrido días, meses o años. Ellos lo merecen.
El amor de un padre nunca muere por un hijo
Que todos los padres sientan que nos estaremos acompañando,
En cada momento el uno al otro, Y que tengamos bien claro que, 
La memoria de nuestros hijos es lo que nos impulsa
A seguir viviendo día a día a pesar de todo
Gracias por enseñarnos el camino de la vida, el amor y la humildad.
Queridos padres tengan el corazón y la mente abierta para nuestros 
hermanos de la vida, que en cada lugar que haya un papa doliente debemos estar junto a él.
Eso es darle un sentido a la partida de nuestro hijo.
RENACER: es darle un sentido a la falta de sentido
Gladys y Edgardo

Papas de Gastón

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿El amor puede morir?

Del libro “En la tristeza pervive el amor” de Elisabeth Lukas .

Al igual que el duelo, el amor no es un sentimiento puro. Ni siquiera un sentimiento de dependencia o de ciega servidumbre procedente de los campos del alma enferma. El amor verdadero no conoce la supuesta debilidad de la autoestima ni el correspondiente deseo de apoyarse en alguien firme, como tampoco le es propio el uso o el abuso de otra persona con fines egoístas. El amor verdadero no busca al compañero protector o estimulante, no quiere hijos que exhibir para el provecho propio ni ansía elogios ni ternura para autosatisfacerse. El amor no requiere absolutamente nada, es soberano, porque la «materia» de la que está hecho es el sí modesto y sin condiciones a la persona amada, como una estrella fugaz que sale despedida de los fuegos artificiales de la Creación. El amor es, como reza una opereta alemana, un «poder celestial».
Por todo ello es capaz de hacer lo que sea necesario: dejar ser al otro, dejarlo ir, no retenerlo, con lágrimas en los ojos si es necesario, pero con afecto sincero. El tiempo pasa y el amor permanece; los sentimientos se difuminan y el amor permanece; la muerte deshace los compromisos y el amor permanece. ¿Cómo podría un sí sin condiciones convertirse en un no cuando las condiciones cambian, cuando el otro toma un rumbo diferente, enferma o muere? Aquella parte fundamental de la relación mutua que era amor «sobrevive» incluso al fin de la relación.¿Pero en qué forma «sobrevive»? Ahora ya no resulta tan difícil adivinarlo: en forma de alegre consonancia con el ser presente y pasado del otro, en su recuerdo, en el rezo por él y, sobre todo, en el duelo silencioso por él. «Soy el premio por tus valores. Soy el espejo de tu riqueza. En mí se eterniza tu amor.» Así habla el duelo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Credo de los Hermanos

Nosotros somos los hermanos sobrevivientes de los Amigos Compasivos. Nos une la muerte de nuestros hermanos y hermanas. Abran sus corazones a nosotros. Pero tengan paciencia con nosotros. A veces necesitamos el apoyo de nuestros amigos. En otras ocasiones necesitamos el apoyo de nuestros familiares. A veces tenemos que caminar solos.llevando nuestros recuerdos con nosotros y continuando como los individuos que queremos ser.  

No podemos ser nuestro hermano o hermana que ha fallecido: pero una parte especial de ellos vive dentro de nosotros. Cuando nuestros hermanos y hermanas fallecieron, nuestras vidas cambiaron. Estamos viviendo una vida muy diferente a la que habiamos visualizado, y sentimos la responsabilidad de ser fuertes aunque estemos débiles. Sin embargo, podemos continuar porque entendemos mejor que muchos otros el valor de la familia y el regalo de vida. Nuestra meta es que no nos olviden como dolientes que en ocasiones lo somos, sino que caminemos juntos para enfrentar el mañana como hermanos sobrevivientes de Los Amigos Compasivos.


de la página web de "Amigos compasivos"