Grupo de Ayuda Mutua entre padres que enfrentan la muerte de hijos (espacio para dejar comentarios y testimonios)
miércoles, 8 de abril de 2009
AL FIN LIBRE
MIEDO A MORIR
Por más que lo he intentado, no consigo recordar una sola imagen de mi padre asustado. Al menos, nunca
lo exteriorizó. ¿Era un hombre valiente? Creo que sí, a su manera. Sin embargo, al final, poco antes de la
llegada de los «camareros», reconoció haber sentido miedo. Esta confesión me obsesionó durante algún
tiempo. ¿Por qué el ser humano experimenta ese pánico ante la inminencia de la muerte? Si se trata de un
«mecanismo natural», si sólo consiste en un «dulce sueño», ¿por qué ese terror?
Éste fue el tema central de mi siguiente «conversación». Y mi padre, como siempre, fue claro, rotundo y
económico.
—En tu pregunta, querido hijo, está la respuesta: eres un ser humano., todavía. El miedo, como la
curiosidad o el instinto de supervivencia, es una característica de las criaturas sujetas al tiempo y al espacio. El
hombre lo arrastra en sus genes. Ese miedo, sobre todo a lo desconocido, le ha permitido sobrevivir.
—Entonces, ese sentimiento es inevitable.
—Sí y no.
—No entiendo.
—El mundo, tu mundo, ha vivido largas épocas de oscuridad. En esas circunstancias, el miedo era
comprensible. Faltaba información. Ahora, en cambio, la tenéis. Todo un Dios se encargó de suministrarla.
—Comprendo. Te refieres a Jesús de Nazaret.
—Sí, tu socio. Y no preguntes en qué consiste esa información porque la conoces y la has difundido.
—Hazme un favor. Refréscame la memoria.
—Vida después de la vida. Él se cansó de repetirlo. Y al final lo demostró: resucitó y fue visto. Sois —somos—
inmortales. Ésa es la información que faltaba.
—En otras palabras: ahora, el miedo a la muerte ya no tiene sentido.
—Todo eso está muy bien, pero la verdad es que la idea de la muerte continúa aterrorizándonos.
—Miopía. Pura miopía cósmica. Mira a tu alrededor. ¿Crees que tu mundo es la única realidad?
—Es lo que veo.
—Sí, pero ¿qué sientes?
—Que no me gustaría que todo concluyera con la muerte.
—¡Bingo!
—Papá, a ti nunca te gustó el bingo.
—Tú ya me entiendes. Lo importante no es lo que observas. Reconoce conmigo que tus sentidos son muy
limitados. La clave está en lo que sientes, en lo que intuyes. Esa cualidad, justamente, os distingue, por
ejemplo, de los animales. ¿Qué me dices de tus perros? ¿Son listos?
—A veces me dan envidia.
—Sin embargo, jamás se formularán las grandes preguntas: ¿quién soy yo?, ¿qué hago aquí?,
¿sobreviviré después de la muerte? ¿Crees que esas inquietudes, exclusivas del ser humano, son una
casualidad? ¿Por qué están ahí?
—Dímelo tu.
—Son como semáforos, siempre en ámbar. Siempre alertando. Siempre obligando a mirar hacia lo alto.
—Pero el hombre no ve.
—Tranquilo. Ya irá viendo y comprendiendo. Algunos —tú lo sabes— ya lo han captado. Después llegará el
resto.
—Eres muy optimista.
—Ahora sí. Aquí, en este nuevo mundo, la realidad —la auténtica realidad— es puro optimismo.
—Así que la clave para vencer el miedo es sentir y dejarse llevar por la intuición.
—Es el único camino. La razón es todavía una criatura imperfecta, con un vuelo rasante e inseguro. Deja
que el instinto te guíe. La intuición sí está capacitada para volar alto y atravesar las fronteras de lo visible. Y
ahora dime: ¿qué te dicta la intuición?
—Que tienes razón. Que el Jefe es tan inmenso, imaginativo y amoroso que no puede limitarnos a esta breve,
atormentada y oscura existencia. Tiene que haber más, mucho más.
—Puedes estar seguro, querido hijo. Puedes estar seguro.
—Son tantos los asuntos que quisiera consultarte que no sé por dónde tirar.
—Déjalo ahí, de momento. Merece la pena que reflexiones y que, finalmente, entierres el miedo. Sé libre.
Haz honor a tu condición de hijo de un Dios. ¡Eres inmortal! No lo olvides nunca: el miedo a la muerte fue
vencido hace mas de dos mil años.
»¡Ponte al día, jovencito!
—¿Jovencito?
—¡Feliz información! ¡Feliz intuición! ¡ Disfrútalas!
Fragmento del libro de J.J Benitez "AL FIN LIBRE" en el cual narra la partida de su papà.
lunes, 6 de abril de 2009
Una Historia con sentido
Viktor Frankl cuenta una sesion de psicodrama en la q una mujer contaba q luego de la muerte de su hijo, se habìa quedado sola con otro hijo, q tenia paralisis. " Su madre se revelaba contra su destino. Cuando su desesperacion llego al lìmite, fue el hijo enfermo de paralisis quien se lo impidio. ¡el queria vivir! Para èl la vida seguia teniendo sentido. ¿por què no, habrìa de serlo para su madre?
Le pedì q se imaginara a los 80 años y nos contara, desde esa edad, como habìa sido su vida.
Esto fue lo q dijo:
Yo quise tener hijos y mi deseo se cumpliò, un hijo se muriò y el otro hubiera tenido q ir a una institucuòn benefica si yo no me hubiera ocupado de èl. Hice lo imposible para darle una vida plena, hice de èl un ser humano mejor.
Al llegar a este punto rompiò a llorar y, sollozando, continuò: Puedo contemplar en paz mi vida pasada y puedo decir q estuvo cargada de sentido. Mi vida no fue un fracaso."
Le pedì q se imaginara a los 80 años y nos contara, desde esa edad, como habìa sido su vida.
Esto fue lo q dijo:
Yo quise tener hijos y mi deseo se cumpliò, un hijo se muriò y el otro hubiera tenido q ir a una institucuòn benefica si yo no me hubiera ocupado de èl. Hice lo imposible para darle una vida plena, hice de èl un ser humano mejor.
Al llegar a este punto rompiò a llorar y, sollozando, continuò: Puedo contemplar en paz mi vida pasada y puedo decir q estuvo cargada de sentido. Mi vida no fue un fracaso."
Mensaje a todos los miembros de Renacer – Gustavo y Alicia Berti
Queridos compañeros de ruta:
Ustedes recordarán nuestra preocupación, tantas veces expresada, que podemos hoy sintetizar en lo expresado durante el último encuentro en Huerta Grande cuando dijimos:
“Es necesario que nosotros conozcamos la ESENCIA de RENACER y de la AYUDA MUTUA y nos mantengamos dentro de ella porque si no, los grupos se van a dispersar, vamos a tener dificultades y el mensaje se va a perder.”
“Nuestra esperanza es que ustedes, a su vez, decidan trabajar por un Renacer para dentro de 50 años, porque nosotros vamos a ir pasando pero el mensaje debe quedar.”
“Voy a terminar pidiéndoles a ustedes que asuman el compromiso de trabajar por un Renacer de acá a 50 años, de acá a 100 años para que traten de que los papás nuevos que llegan al grupo sigan ese camino que ustedes pueden mostrarles, porque lo merecemos nosotros, lo merecen nuestros hijos y hoy, por sobre todas las cosas, lo merece el mundo, lo merece la humanidad, porque es necesario que en esta vida, en este mundo, haya seres compasivos y solidarios que trabajen pensando en los demás.”
Pues bien, no hemos de detenernos en sólo recordarlo, sino que hemos utilizado el tiempo transcurrido, analizando la manera en que esos objetivos se puedan cumplir.
De lo expresado, surgen, claramente los dos sentidos en que va orientada la inquietud original: hacia adentro de los grupos y hacia la humanidad.
Inmediatamente nos han surgido los siguientes interrogantes:
¿Tendrá Renacer un futuro como los movimientos que describen muchos pensadores como Alain Badiou, Alvin Toffler, Arnold Toynbee, Daisaku Ikeda entre otros, más los que ustedes conozcan? ¿ Podrá Renacer proyectar su esencia, sus fundamentos, su manera desinteresada de trabajar hacia otros ámbitos de la sociedad teniendo en cuenta que hemos acumulado 20 años de experiencia en ayudar a otros seres en su noche negra del alma? ¿No es acaso esta manera de encontrar respuestas a un interrogante universal, como es el sufrimiento, extrapolable a otros problemas en este mundo tan complejo en el que nos toca vivir? Si durante nuestro paso por los grupos hemos crecido interiormente, nos hemos cambiado, transformado en seres más solidarios, más receptivos al dolor de los demás, más sabios frente al sufrimiento, más maduros y prestos a tender una mano al hermano que nos reclama con su rostro y su mirada, frente a los cuales hemos decidido salir de nuestro cascarón y abrirnos a las necesidades del otro ¿Hemos de guardar todo lo adquirido sólo para nosotros o estamos dispuestos a volcarlo hacia el mundo en el vivimos? Si no lo hacemos nosotros ¿Quién lo hará? Si no lo hacemos ahora ¿Cuándo lo haremos? y si hacemos las cosas sólo por nosotros entonces ¿Qué seremos? Estos interrogantes son parte ineludible del mensaje de Renacer.
Luego de 20 años de tarea y de ver cómo este mensaje ha sido adoptado en lugares tan lejanos del mundo y separados entre sí pensamos que las condiciones de un movimiento están dadas... ¿Aparecerán en el futuro quienes copien el modelo para otros fines des-interesados?
¿Se despiertan conciencias críticas en Renacer? o ¿Sólo será de utilidad hasta que la mayoría "supere" su duelo...?
Recuerden que siempre hemos sostenido que utilizar a Renacer para condolernos entre nosotros, es como usar una computadora del Pentágono para jugar al ta-te-ti.
Esto define dos objetivos: El primero imprescindible: la consolidación de la esencia de Renacer hacia adentro, hacia las conciencias individuales; el segundo: la posible expansión del modelo hacia otros sectores de la sociedad, entre ellos los distintos grupos de Ayuda Mutua.
Partimos de la base que el movimiento “Renacer”, contiene los elementos esenciales de un movimiento que al decir de Badiou “rompe la repetición colectiva social, como primera condición, siendo la segunda condición que proponga hacer un paso más hacia delante con respecto a la igualdad.” Dicho en otras palabras Renacer ofrece al mundo que nos rodea algo que antes no existía y que era una necesidad de la vida y que lo hace de una manera absolutamente horizontal, sin jerarquías, sin que nadie sea más que otro, mostrando que los seres humanos somos capaces de hacer un mundo en el que todos sean iguales...(buscando aquello que nos une y no lo que nos diferencia)
¿Se puede lograr este objetivo? Recordemos que hace 20 años dos personas pensaron que las cosas podían ser distintas a lo que eran en ese momento y que, pudiendo ser distintas, también podían ser mejores y que ese pensar llevado a la acción se concretó en lo que hoy es Renacer...
Planteado de esta manera, con vistas a los dos objetivos propuestos-perseguidos, para el futuro de Renacer, la tarea consistirá, en “trabajar” para aquello que sea necesario a tales fines, sin caer en estructuraciones, teniendo presente que siguiendo a Badiou “una actividad colectiva siempre es, en algún sentido, una acción organizada. Hasta los anarquistas están organizados”, y teniendo presente sus dos consejos: “primero seamos pacientes, hablo de paciencia constructiva, dice, la paciencia que inventa su tiempo, segundo inventemos caminos.” Y aquí debemos preguntarnos ¿Acaso Renacer no inventó un camino?
Pensemos si, al fin y al cabo, la vida misma, y nuestros hijos no merecen que hagamos un esfuerzo por hacer de este mundo un mejor lugar no sólo para nosotros.
Con el cariño y el respeto incondicional de siempre:
Gustavo y Alicia Berti
gyaberti@calamuchitaner.com.ar
Río Cuarto 6 de febrero de 2009
Ustedes recordarán nuestra preocupación, tantas veces expresada, que podemos hoy sintetizar en lo expresado durante el último encuentro en Huerta Grande cuando dijimos:
“Es necesario que nosotros conozcamos la ESENCIA de RENACER y de la AYUDA MUTUA y nos mantengamos dentro de ella porque si no, los grupos se van a dispersar, vamos a tener dificultades y el mensaje se va a perder.”
“Nuestra esperanza es que ustedes, a su vez, decidan trabajar por un Renacer para dentro de 50 años, porque nosotros vamos a ir pasando pero el mensaje debe quedar.”
“Voy a terminar pidiéndoles a ustedes que asuman el compromiso de trabajar por un Renacer de acá a 50 años, de acá a 100 años para que traten de que los papás nuevos que llegan al grupo sigan ese camino que ustedes pueden mostrarles, porque lo merecemos nosotros, lo merecen nuestros hijos y hoy, por sobre todas las cosas, lo merece el mundo, lo merece la humanidad, porque es necesario que en esta vida, en este mundo, haya seres compasivos y solidarios que trabajen pensando en los demás.”
Pues bien, no hemos de detenernos en sólo recordarlo, sino que hemos utilizado el tiempo transcurrido, analizando la manera en que esos objetivos se puedan cumplir.
De lo expresado, surgen, claramente los dos sentidos en que va orientada la inquietud original: hacia adentro de los grupos y hacia la humanidad.
Inmediatamente nos han surgido los siguientes interrogantes:
¿Tendrá Renacer un futuro como los movimientos que describen muchos pensadores como Alain Badiou, Alvin Toffler, Arnold Toynbee, Daisaku Ikeda entre otros, más los que ustedes conozcan? ¿ Podrá Renacer proyectar su esencia, sus fundamentos, su manera desinteresada de trabajar hacia otros ámbitos de la sociedad teniendo en cuenta que hemos acumulado 20 años de experiencia en ayudar a otros seres en su noche negra del alma? ¿No es acaso esta manera de encontrar respuestas a un interrogante universal, como es el sufrimiento, extrapolable a otros problemas en este mundo tan complejo en el que nos toca vivir? Si durante nuestro paso por los grupos hemos crecido interiormente, nos hemos cambiado, transformado en seres más solidarios, más receptivos al dolor de los demás, más sabios frente al sufrimiento, más maduros y prestos a tender una mano al hermano que nos reclama con su rostro y su mirada, frente a los cuales hemos decidido salir de nuestro cascarón y abrirnos a las necesidades del otro ¿Hemos de guardar todo lo adquirido sólo para nosotros o estamos dispuestos a volcarlo hacia el mundo en el vivimos? Si no lo hacemos nosotros ¿Quién lo hará? Si no lo hacemos ahora ¿Cuándo lo haremos? y si hacemos las cosas sólo por nosotros entonces ¿Qué seremos? Estos interrogantes son parte ineludible del mensaje de Renacer.
Luego de 20 años de tarea y de ver cómo este mensaje ha sido adoptado en lugares tan lejanos del mundo y separados entre sí pensamos que las condiciones de un movimiento están dadas... ¿Aparecerán en el futuro quienes copien el modelo para otros fines des-interesados?
¿Se despiertan conciencias críticas en Renacer? o ¿Sólo será de utilidad hasta que la mayoría "supere" su duelo...?
Recuerden que siempre hemos sostenido que utilizar a Renacer para condolernos entre nosotros, es como usar una computadora del Pentágono para jugar al ta-te-ti.
Esto define dos objetivos: El primero imprescindible: la consolidación de la esencia de Renacer hacia adentro, hacia las conciencias individuales; el segundo: la posible expansión del modelo hacia otros sectores de la sociedad, entre ellos los distintos grupos de Ayuda Mutua.
Partimos de la base que el movimiento “Renacer”, contiene los elementos esenciales de un movimiento que al decir de Badiou “rompe la repetición colectiva social, como primera condición, siendo la segunda condición que proponga hacer un paso más hacia delante con respecto a la igualdad.” Dicho en otras palabras Renacer ofrece al mundo que nos rodea algo que antes no existía y que era una necesidad de la vida y que lo hace de una manera absolutamente horizontal, sin jerarquías, sin que nadie sea más que otro, mostrando que los seres humanos somos capaces de hacer un mundo en el que todos sean iguales...(buscando aquello que nos une y no lo que nos diferencia)
¿Se puede lograr este objetivo? Recordemos que hace 20 años dos personas pensaron que las cosas podían ser distintas a lo que eran en ese momento y que, pudiendo ser distintas, también podían ser mejores y que ese pensar llevado a la acción se concretó en lo que hoy es Renacer...
Planteado de esta manera, con vistas a los dos objetivos propuestos-perseguidos, para el futuro de Renacer, la tarea consistirá, en “trabajar” para aquello que sea necesario a tales fines, sin caer en estructuraciones, teniendo presente que siguiendo a Badiou “una actividad colectiva siempre es, en algún sentido, una acción organizada. Hasta los anarquistas están organizados”, y teniendo presente sus dos consejos: “primero seamos pacientes, hablo de paciencia constructiva, dice, la paciencia que inventa su tiempo, segundo inventemos caminos.” Y aquí debemos preguntarnos ¿Acaso Renacer no inventó un camino?
Pensemos si, al fin y al cabo, la vida misma, y nuestros hijos no merecen que hagamos un esfuerzo por hacer de este mundo un mejor lugar no sólo para nosotros.
Con el cariño y el respeto incondicional de siempre:
Gustavo y Alicia Berti
gyaberti@calamuchitaner.com.ar
Río Cuarto 6 de febrero de 2009
Publicación obtenida del Boletín Electronico nº 108 de Grupos Renacer
viernes, 3 de abril de 2009
El amor no desaparece nunca
la muerte no es nada,
solamente pase´ a la pieza de al lado.
yo soy yo.tu eres tu.
lo que yo era para ti, lo sigo siendo.
dame el nombre que siempre me diste,
hablame como siempre lo hiciste,
no tomes un tono diferente,no pongas un aire solemne o triste,
sigue riendote de todo lo que nos hacia reir juntos,
reza,sonrie, piensa en mi,reza por mi,
que mi nombre siga siendo pronunciado en casa como siempre fue,
sin ningun tipo de enfasis,
sin ningun atisbo de sombra,
la vida significa todo lo que ha significado siempre,
el hilo no se ha cortado.
porque voy a estar fuera de tus pensamientos?
simplemente porque estoy fuera de tu vista?
no estoy lejos,simplemente del otro lado del camino.
solamente pase´ a la pieza de al lado.
yo soy yo.tu eres tu.
lo que yo era para ti, lo sigo siendo.
dame el nombre que siempre me diste,
hablame como siempre lo hiciste,
no tomes un tono diferente,no pongas un aire solemne o triste,
sigue riendote de todo lo que nos hacia reir juntos,
reza,sonrie, piensa en mi,reza por mi,
que mi nombre siga siendo pronunciado en casa como siempre fue,
sin ningun tipo de enfasis,
sin ningun atisbo de sombra,
la vida significa todo lo que ha significado siempre,
el hilo no se ha cortado.
porque voy a estar fuera de tus pensamientos?
simplemente porque estoy fuera de tu vista?
no estoy lejos,simplemente del otro lado del camino.
de la web
jueves, 2 de abril de 2009
"Renacer" Grupo San Nicolás
El pasado 30 de marzo de 2009, en la ciudad de San Nicolás se llevó a cabo la primer reunión de "Renacer". Este grupo funcionará en calle Cochabamba 236 de la ciudad bonaerense mencionada.
Desde aquí hacemos llegar nuestro fraternal abrazo a todos los padres que concurren a dicho grupo, destacando el inmenso acto de amor realizado por Juany mamá de Sebas, al dar inicio de las reuniones que ayudarán a muchos padres dolientes por la pérdida de hijos.
Dolor de Hermano ( por el Dr. Carlos J. Bianchi)
Dolor de hermano
He llorado junto a mis hijos la muerte de Martín. Hemos compartido ese dolor lacerante, incomprensible. Pero lo hemos compartido desde una experiencia vivencial distinta: yo había perdido un hijo, ellos a su hermano.
¿Qué pierde quien pierde a un hermano contemporáneo?
Pierde a un compañero de juegos; quizá deberá mirar sin comprender la cama vacía y su ropa dormida en el placard que compartían. Pierde un lenguaje común hecho de frases, travesuras y secretos. Pierde esas charlas, que de cama a cama se daban, riendo de ocurrencias e ingenuos proyectos mientras los acallaba el sueño. Pierde un amigo incondicional que se jugaba por él en los recreos del colegio o en rencillas juveniles. Pierde a quién, solidario, comprendía su llanto. Quizá deberá ahora caminar solitario por calles que antes recorrieron juntos. Su hermano se llevó los testimonios de una etapa. Muchas escenas, dolorosas y felices, sólo a él, lo tuvieron por testigo. Ya no podrá dialogar esos momentos que para los demás, serán solo un tierno relato.
El sentimiento, de difícil expresión, es de profunda tristeza. Tristeza y soledad. ¡Cuantas cosas mueren en una sola muerte!
La otra parte de esta desdicha, tiene como protagonista a una niña de seis años que pierde a su ídolo. Ese hermano joven que la asombraba con su destreza y su cariño. Ella también compartió juegos y travesuras con él, y las fotos compartidas hablan de un inmenso amor. Seguramente lo pensaba inmortal. De la mano de su hermano, la vida transcurría feliz y protegida. Su desazón fue tremenda, su incomprensión no tuvo límites, como no tuvo límites la alegría de tenerlo y disfrutarlo. Hoy cuenta escenas convividas que nosotros ignorábamos. Hoy guarda el recuerdo en su corazón, y adorna primorosamente las fotos que los muestran juntos, y las conserva muy cerca de su diario vivir.
¿Qué queda por delante? Una vida. Una vida que se irá poblando de proyectos que no tendrán hoy el apreciado apoyo y la sincera y acompañada alegría.
¿Quién queda en casa? Dos padres abatidos que no pueden atender su dolor de hermano, porque sus propios dolores los anulan.
Martín fue importante, muy importante, y lo seguirá siendo sin duda. Hoy esos hermanos vivos sobrellevan su dolor con discreción casi anónima, porque las lágrimas y las flores no son para ellos.
Mañana querrán contarle a sus novias, a sus parejas, a sus propios hijos quien era ese chico con quien compartieron tantas vivencias plasmadas en fotos y en imborrables recuerdos. ¿Cómo se cuenta el amor? ¿Es posible contarlo? Quizá sólo en parte. El amor por Martín ha quedado dentro de ellos, como ha quedado dentro mío. En eso sí, nos parecemos. Cada uno, como padres o hermanos, atesoramos momentos irrecuperables, que son imágenes de una aciaga vida, que no pudo seguir siendo vida.
Sólo nos resta extrañar, de distinto modo, claro, a quien todos, todos, quisiéramos seguir abrazando.
Los padres que hemos perdido hijos, encontramos en los grupos de autoayuda, el remanso y la comprensión necesaria para continuar nuestros caminos. Los grupos para hermanos pueden resultar igualmente beneficiosos para ellos. Si bien son aún una asignatura pendiente de difícil concreción, no debemos claudicar en el intento de lograrlo
He llorado junto a mis hijos la muerte de Martín. Hemos compartido ese dolor lacerante, incomprensible. Pero lo hemos compartido desde una experiencia vivencial distinta: yo había perdido un hijo, ellos a su hermano.
¿Qué pierde quien pierde a un hermano contemporáneo?
Pierde a un compañero de juegos; quizá deberá mirar sin comprender la cama vacía y su ropa dormida en el placard que compartían. Pierde un lenguaje común hecho de frases, travesuras y secretos. Pierde esas charlas, que de cama a cama se daban, riendo de ocurrencias e ingenuos proyectos mientras los acallaba el sueño. Pierde un amigo incondicional que se jugaba por él en los recreos del colegio o en rencillas juveniles. Pierde a quién, solidario, comprendía su llanto. Quizá deberá ahora caminar solitario por calles que antes recorrieron juntos. Su hermano se llevó los testimonios de una etapa. Muchas escenas, dolorosas y felices, sólo a él, lo tuvieron por testigo. Ya no podrá dialogar esos momentos que para los demás, serán solo un tierno relato.
El sentimiento, de difícil expresión, es de profunda tristeza. Tristeza y soledad. ¡Cuantas cosas mueren en una sola muerte!
La otra parte de esta desdicha, tiene como protagonista a una niña de seis años que pierde a su ídolo. Ese hermano joven que la asombraba con su destreza y su cariño. Ella también compartió juegos y travesuras con él, y las fotos compartidas hablan de un inmenso amor. Seguramente lo pensaba inmortal. De la mano de su hermano, la vida transcurría feliz y protegida. Su desazón fue tremenda, su incomprensión no tuvo límites, como no tuvo límites la alegría de tenerlo y disfrutarlo. Hoy cuenta escenas convividas que nosotros ignorábamos. Hoy guarda el recuerdo en su corazón, y adorna primorosamente las fotos que los muestran juntos, y las conserva muy cerca de su diario vivir.
¿Qué queda por delante? Una vida. Una vida que se irá poblando de proyectos que no tendrán hoy el apreciado apoyo y la sincera y acompañada alegría.
¿Quién queda en casa? Dos padres abatidos que no pueden atender su dolor de hermano, porque sus propios dolores los anulan.
Martín fue importante, muy importante, y lo seguirá siendo sin duda. Hoy esos hermanos vivos sobrellevan su dolor con discreción casi anónima, porque las lágrimas y las flores no son para ellos.
Mañana querrán contarle a sus novias, a sus parejas, a sus propios hijos quien era ese chico con quien compartieron tantas vivencias plasmadas en fotos y en imborrables recuerdos. ¿Cómo se cuenta el amor? ¿Es posible contarlo? Quizá sólo en parte. El amor por Martín ha quedado dentro de ellos, como ha quedado dentro mío. En eso sí, nos parecemos. Cada uno, como padres o hermanos, atesoramos momentos irrecuperables, que son imágenes de una aciaga vida, que no pudo seguir siendo vida.
Sólo nos resta extrañar, de distinto modo, claro, a quien todos, todos, quisiéramos seguir abrazando.
Los padres que hemos perdido hijos, encontramos en los grupos de autoayuda, el remanso y la comprensión necesaria para continuar nuestros caminos. Los grupos para hermanos pueden resultar igualmente beneficiosos para ellos. Si bien son aún una asignatura pendiente de difícil concreción, no debemos claudicar en el intento de lograrlo
La egolatría - Dr. Carlos Juan Bianchi
En el difícil camino que transitamos en el afán de crecer como personas, es necesario desprenderse de ciertos bagajes que entorpecen nuestra marcha.
Me refiero especialmente a dos íntimas creencias que se empeñan obsesivamente en acompañarnos, aunque lo negaríamos disgustados si alguien nos acusara de ello. Son ellas la egolatría y la búsqueda de relaciones ejemplares que linden con lo ideal.
La egolatría: es la visión distorsionada de la realidad que nos lleva a creer que los demás están obligados a querernos, y a demostrarnos generosamente su cariño; es pensar que el mundo no podría arreglárselas sin nosotros; que todo cuanto suceda a nuestro alrededor requiere de nuestro protagonismo, que los hechos no son importantes en sí mismo si nosotros no participamos en ellos, con nuestras opiniones, juicios y respuestas emocionales;
Es el uso y el abuso del “yo” y del “a mí”; es la vana creencia en nuestras virtudes; es pensar que las desventuras están hechas para los demás, que nosotros no las merecemos, y que si alguna, injustamente nos alcanza, todos deberán centrar su atención, su ayuda y su consuelo en nuestro drama; desde la egolatría somos capaces de robarle el protagonismo a un ser inmensamente querido que ha muerto, para sufrirlo sí, pero desde la mezquina versión de: “lo que a mí me pasó”.
La egolatría, es egoísmo, es desconocer la existencia, los afanes y las vicisitudes del otro, es no saber escuchar, o es aceptar a ese otro en tanto nos proporcione satisfacciones y halagos permanentes.
Desprenderse de esta manera de ser no es imposible ni tampoco fácil, para qué negarlo; requiere de un laborioso y constante esfuerzo personal por encontrarnos, por conocernos y disculparnos, por ejercer la humildad, por vencer la obstinación y salir de nuestro sí mismo (trascender) con la intención de llegar al otro - que no es un muro sino un puente - con nuestra comprensión y nuestro amor. Reconozcamos que somos mucho menos importantes de lo que creemos ser, y que es desde esa relativa, pequeña pero auténtica importancia, el lugar desde donde sí, los demás podrán querernos.
Me refiero especialmente a dos íntimas creencias que se empeñan obsesivamente en acompañarnos, aunque lo negaríamos disgustados si alguien nos acusara de ello. Son ellas la egolatría y la búsqueda de relaciones ejemplares que linden con lo ideal.
La egolatría: es la visión distorsionada de la realidad que nos lleva a creer que los demás están obligados a querernos, y a demostrarnos generosamente su cariño; es pensar que el mundo no podría arreglárselas sin nosotros; que todo cuanto suceda a nuestro alrededor requiere de nuestro protagonismo, que los hechos no son importantes en sí mismo si nosotros no participamos en ellos, con nuestras opiniones, juicios y respuestas emocionales;
Es el uso y el abuso del “yo” y del “a mí”; es la vana creencia en nuestras virtudes; es pensar que las desventuras están hechas para los demás, que nosotros no las merecemos, y que si alguna, injustamente nos alcanza, todos deberán centrar su atención, su ayuda y su consuelo en nuestro drama; desde la egolatría somos capaces de robarle el protagonismo a un ser inmensamente querido que ha muerto, para sufrirlo sí, pero desde la mezquina versión de: “lo que a mí me pasó”.
La egolatría, es egoísmo, es desconocer la existencia, los afanes y las vicisitudes del otro, es no saber escuchar, o es aceptar a ese otro en tanto nos proporcione satisfacciones y halagos permanentes.
Desprenderse de esta manera de ser no es imposible ni tampoco fácil, para qué negarlo; requiere de un laborioso y constante esfuerzo personal por encontrarnos, por conocernos y disculparnos, por ejercer la humildad, por vencer la obstinación y salir de nuestro sí mismo (trascender) con la intención de llegar al otro - que no es un muro sino un puente - con nuestra comprensión y nuestro amor. Reconozcamos que somos mucho menos importantes de lo que creemos ser, y que es desde esa relativa, pequeña pero auténtica importancia, el lugar desde donde sí, los demás podrán querernos.
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